
El viernes santo y aprovechando el maravilloso tiempo que hacia. El Dr. y yo tuvimos el primer contacto con el mar. Cogimos mi coche cargamos los trajes de neopreno y acompañados por la familia nos desplazamos a la cala de Benidorm , con el objetivo de nadar 3 0 4 boyas.
Si Trim es capaz de nadar en diciembre , nosotros podríamos hacerlo en Abril y además con un día soleado como el que amaneció el viernes.
Después de meternos en los trajes y no sin dificultad, sudo mas poniéndomelo que nadando.
Nos tiramos al mar, la primeras sensaciones fue lógicamente de frió , mucho frió , pero una vez pasado 10 minutos ese frió se convirtió en gozo , al poder disfrutar del mar en calma y volver a sentir la maravillosa sensacion de nadar en mar abierto. Desde la cafetería yago hasta el final de tamarindos fue suficiente para recordarme lo maravilloso que es vivir en Benidorm ( a pesar de tanto capullo que se empeña en mostrarlo como la capital del turismo cutre).
En cuanto a las sensaciones puramente deportivas, poco a poco las voy retomando.
